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Energía | Energy Transition

Biden necesita victorias sobre política climática en el Congreso antes de la COP26

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Biden necesita victorias sobre política climática en el Congreso antes de la COP26

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Casten: Estados Unidos debe demostrar su compromiso con el medido ambiente

A Biden le queda poco margen para implementar una política ecológica

Kerry: las naciones deben ir a Glasgow con planes concretos

A la Administración de Biden se le está acabando el plazo para aprobar medidas radicales de acción climática antes de la conferencia sobre el medio ambiente de la ONU que pronto se celebrará en Glasgow (Escocia), en la que el mundo someterá a examen el compromiso de Estados Unidos con las medidas destinadas a frenar el cambio climático.

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Líderes de todo el mundo se reunirán del 1 al 12 de noviembre para la 26 Conferencia de las Partes de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26) con el objetivo de consolidar metas de emisiones para 2030. La conferencia pretende encarrilar a las principales economías hacia el objetivo de emisiones netas cero para 2050 con el fin de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles de la era preindustrial.

El representante Sean Casten, demócrata por Illinois, indicó a S&P Global Platts que Estados Unidos debe presentarse en Glasgow con una legislación vinculante que comprometa al país a una estrategia radical de medidas contra el cambio climático (es decir, no solo objetivos y promesas aspiracionales) si el presidente Joe Biden quiere inspirar confianza como líder mundial en la lucha contra la crisis climática.

Casten, miembro del Comité Elegido sobre Crisis Climática de la Cámara de Representantes, sostuvo que Estados Unidos no ha liderado la política climática desde que la administración de Bush se retiró del Protocolo de Kyoto en 2001, un tratado internacional firmado en 1997 que incluía una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. El representante agregó que las medidas que el país ha tomado desde entonces para combatir el cambio climático han carecido de la consistencia necesaria para que el mundo vea a Estados Unidos como un líder responsable en este sentido.

"Está bastante claro que, cuando Estados Unidos llegue a Glasgow, el resto del mundo no prestará atención a nuestras palabras, sino a las medidas concretas que tomemos", declaró Casten en un episodio del podcast de Platts Capitol Crude el 16 de agosto.

"Por lo tanto, es importante que enviemos a nuestra delegación estadounidense a Glasgow con una legislación vinculante que muestre que Estados Unidos entiende este problema y que nuestro entorno político lo considera importante y está actuando del modo que la ciencia considera necesario", explicó Casten.

Se acaba el tiempo

Kevin Book, director general de ClearView Energy Partners, señaló que la COP26 y las elecciones de mitad de periodo de Estados Unidos un año después dejan poco tiempo para que la Administración de Biden adopte una política climática radical dirigida a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos en un 50-52% por debajo de los niveles de 2005 para 2030.

"Para hacer eso, van a tener que poner en marcha un programa de políticas internas de gran calado y hacerlo rápidamente", afirmó Book en la edición del 9 de agosto del podcast Capitol Crude. "No hablamos solo de 2030, sino de las décadas posteriores. La Administración de Biden está tratando de sentar las bases para una transición más amplia, que le permita presentarse en Glasgow en noviembre y decirles a todos: "Queremos que ustedes también sean ambiciosos.'"

El Senado ya ha aprobado un paquete de infraestructura bipartidista con un enorme presupuesto de 1 billón de dólares. El paquete representa ciertos avances hacia una economía de energía limpia, pero no incluye las medidas que se consideran necesarias para reducir las emisiones de carbono a la escala y el ritmo que los científicos consideran necesarios para evitar los peores efectos del cambio climático.

Los nuevos estándares de economía de combustible y emisiones de tubo de escape y las iniciativas del sector del transporte que buscan acelerar el despliegue de vehículos eléctricos también han sido objeto de críticas por no ser lo suficientemente radicales para enfrentar el desafío climático. La Administración de Biden ha seleccionado un proyecto de ley de reconciliación presupuestaria como caballo de carga de los ambiciosos objetivos de descarbonización del presidente, pero los detalles sobre esa legislación son escasos y una posible aprobación aún tiene que superar múltiples obstáculos.

Casten explicó que, del mismo modo que el hecho de que el uso de mascarillas y la vacunación se haya convertido en una cuestión política en el país "no ha sido constructivo para la salud pública mundial" durante la pandemia, "la siembra de dudas similares respecto a la ciencia en lo referente al medio ambiente afectan a nuestra capacidad de ser vistos como uno de los líderes de estas medidas."

Casten reconoció que las medidas destinadas a encarrilar a Estados Unidos hacia un futuro descarbonizado resultarían en "una transferencia masiva de riqueza de los productores de energía a los consumidores de energía."

Si bien "todos y cada uno de los estadounidenses son consumidores de energía, una pequeña minoría son los productores de energía, que tienen mucho control sobre ciertos miembros de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos", recordó Casten. "Y hasta que no nos plantemos ante esta realidad, la asumamos y le pongamos fin, no estaré 100% seguro de que somos capaces de tomar las medidas necesarias".

Planes concretos

John Kerry, enviado especial de Estados Unidos para el medio ambiente, opinó por su parte que las principales economías del mundo deben acudir a Glasgow con "planes nacionales concretos", y no solo metas ambiciosas, para alcanzar las emisiones netas de cero para 2050.

"Ya hace tiempo que hay que hacer algo más que hablar", sentenció Kerry en un discurso el 20 de julio. "Necesitamos igualar la inversión viable tanto del sector público como del privado [...] y tenemos que replantearnos [...] cómo reducir riesgos, cómo asignar capital y cómo encontrar el modo de salir de esta".

El exsecretario de Energía de Estados Unidos, Ernest Moniz, indicó que las contribuciones determinadas a nivel nacional serán un tema clave en Glasgow y que Estados Unidos tendrá que demostrar cómo puede cumplir con las suyas.

"Es extremadamente difícil alcanzar esos objetivos para 2030", afirmó Moinz en el episodio de CERAWeek Conversations emitido el 12 de agosto. "No podemos hacerlo a menos que nos tomemos este objetivo muy en serio".

Moniz mencionó puntos positivos como el proyecto de ley de infraestructura bipartidista, la agenda de innovación de la Administración de Biden y el aumento de la inversión no tradicional del sector privado en el despliegue de tecnologías bajas en emisiones de carbono.

"No hay ninguna posibilidad de que alcancemos el ritmo de despliegue que necesitamos para lograr las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional que se presentarán para 2030 sin desbloquear rápidamente el capital privado", consideró Moniz. "Tenemos que resolver esta situación de aquí a unos años para tener impacto en 2030."