La volatilidad es a menudo el factor persistente en los mercados de América Latina. Si bien 2020 no fue una excepción, los mercados globales también montaron la ola de la volatilidad generada por el COVID-19. La pandemia global exacerbó la incertidumbre en todo el mundo y todos los mercados de capitales se vieron afectados, en particular durante el primer trimestre de 2020.
El S&P Latin America BMI experimentó la mayor pérdida (-46.0%) entre nuestros principales índices regionales en el primer trimestre, seguido del S&P MILA Pacific Alliance Composite (-37.5%), que representa a América Latina excluyendo a Brasil. Las acciones latinoamericanas subieron en el segundo trimestre, más o menos en acorde con la recuperación mundial, pero luego cayeron en el tercer trimestre. Impulsado por el optimismo económico global tras los anuncios del desarrollo de vacunas, el S&P Latin America BMI encabezó la tabla de clasificación en el cuarto trimestre, subiendo más de 30%, pero eso no fue suficiente para reponerse de las pérdidas de principios de año, ya que el índice terminó el año con una caída de 12.9%.