Es la época del año en que recordamos los momentos destacados que hicieron de 2018 un año tan especial. En nuestro caso, nos centraremos en el desarrollo y desempeño de los mercados de América Latina. El año pasado fue particularmente emocionante y aterrador al mismo tiempo, similar a la sensación que uno tiene al subirse a una montaña rusa. Las subidas y bajadas te hacen enfermar, gritas por ayuda y quieres bajarte, pero una vez que te subes lo único que puedes hacer es seguir montando a la bestia. Después de que todo se acaba, y a pesar de las molestias y el miedo, no puedes esperar para volver a subirte. Bienvenidos a la montaña rusa latinoamericana.
El último trimestre de 2018 fue particularmente horrible para la mayoría de los mercados internacionales. En este período, el S&P 500® retrocedió casi 14%. El S&P Europe 350® y el S&P/TOPIX 150, que busca medir el desempeño de las empresas japonesas más importantes, cayeron 13% y 15%, respectivamente. Esto dio lugar a rendimientos globales de casi -13% para el trimestre, como lo refleja el S&P Global 1200, que está diseñado para medir las 1,200 acciones más importantes del mundo.
A pesar del pesimismo y fatalidad del cuarto trimestre, América Latina tuvo un buen desempeño en comparación con otras regiones. El S&P Latin America BMI, que mide empresas de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, tuvo un rendimiento positivo de 1.2% en dólares estadounidenses, mientras que el ampliamente utilizado S&P Latin America 40 se mantuvo estable en -0.1%. Durante todo el año, el S&P Latin America 40, que obtuvo un -6%, no presentó tan buenos resultados como el S&P 500, que generó un rendimiento de -4%. Sin embargo, tuvo buenos resultados en comparación con el S&P Europe 350 y el S&P/TOPIX 150, que tuvieron rendimientos respectivos de -14% y -13% en 2018.