Hasta ahora, la reacción de los mercados financieros a la escalada de tensiones entre EE. UU. e Irán ha sido tenue, e incluso positiva (ver figura 1). Ha pasado más de una semana desde la muerte del general iraní Qassem Soleimani a manos del gobierno estadounidense y de la respuesta de Irán (ataques de misiles a las bases de EE. UU. en Iraq), y para un observador casual de los mercados financieros sería difícil saber por qué hay tanto alboroto.
Considerando el desempeño del mercado, la confianza de los inversionistas no se ha visto muy afectada por la más reciente crisis geopolítica. ¿Acaso los participantes del mercado, independientemente de la clase de activos, se han insensibilizado ante los riesgos geopolíticos?, ¿o han determinado que la amenaza general para la economía mundial de un mayor deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán y, de modo más general, de la estabilidad en Medio Oriente, está relativamente controlada?