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Agresiva respuesta legal de Trump a los resultados

El control del Senado, clave para las iniciativas energéticas de Biden

Washington D.C — Tras un periodo electoral lleno de sorpresas, baches y caos, el demócrata Joe Biden ha sido declarado ganador de la carrera electoral por la presidencia de Estados Unidos en 2020. Sin embargo, los problemas no han terminado, ni mucho menos.

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Aparte de Biden, los sectores de la energía y las materias primas de Estados Unidos se juegan mucho en la situación actual, dado que un cambio de presidente conllevaría una clara modificación de la estrategia a la hora de definir la política energética, climática y comercial del país. Entre otras cosas, Biden se ha comprometido a realizar un rápido cambio de estrategia para centrarse en la energía limpia.

Sin embargo, antes de que pueda llevar a cabo semejante plan, tendrá que superar lo que se perfila como una devastadora serie de medidas legales y administrativas por parte del presidente Donald Trump, que podrían retrasar días o semanas una resolución definitiva del proceso electoral.

El equipo de campaña de Donald Trump interpuso demandas en Pensilvania y Míchigan el 4 de noviembre para que le otorguen más acceso a observadores electorales y tiene intención de unirse a una demanda relacionada con la votación en Pensilvania ante el Tribunal Supremo. El equipo de Trump también ha exigido un recuento en Wisconsin. También está previsto que Georgia lleve a cabo un recuento.

Después de que el recuento de papeletas en Pensilvania, estado rico en gas, favoreciera a Biden el 7 de noviembre, el candidato demócrata fue declarado ganador y presidente elegido de Estados Unidos de manera oficiosa.

Aunque la agencia de prensa The Associated Press ha estado informando de los resultados de cada estado, que han llevado a que Biden supere los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para ganar las elecciones, los resultados del recuento de papeletas no son oficiales hasta que los certifique cada estado.

Otra clave de los posibles intentos de Biden de llevar a cabo su política energética es la composición del Senado de Estados Unidos. Si la cámara alta pasa a estar bajo control demócrata, llevar a cabo nuevas iniciativas resultaría más fácil. Sin embargo, las posibilidades de que esto llegue a ocurrir han disminuido después de que el partido perdiera ajustadas carreras en Alabama, Iowa y Carolina del Sur. Los demócratas seguirán teniendo el control de la Cámara de Representantes, pero con una mayoría más pequeña.

Senado de Estados Unidos

"Habitualmente, el Senado de Estados Unidos ha sido el principal obstáculo a la hora de aprobar leyes sobre el clima de gran calado. Los resultados de las elecciones [del 3 de noviembre] no parecen apuntar a que esta dinámica vaya a cambiar", señala Jeff Berman, director de análisis de emisiones y energía limpia de S&P Global Platts Analytics.

"Al mismo tiempo, Platts Analytics anticipa que, si Biden llegara a ser presidente, su administración utilizaría la autoridad ejecutiva y reguladora existente para implementar políticas climáticas más ambiciosas que las que hemos visto bajo la Administración de Trump".

Según Berman, entre estas medidas podrían incluirse iniciativas como la implementación de estándares de ahorro de combustible más estrictos para los vehículos.

"Sin embargo, también supondría la vuelta al uso de valores de Coste Social del Carbono más elevados que, en última instancia, justificarían medidas federales, además de incluir las medidas contra el cambio climático en futuras revisiones [de la Ley Nacional de Política Medioambiental]", señala.

En una nota de investigación, ClearView Energy Partners ha indicado que, si la batalla por el resultado de las elecciones es muy cruenta, el centro político, ya bastante maltrecho, podría desaparecer de Washington y reducir el margen para hacer cesiones en temas de política energética.

"Este resultado podría llevar a los participantes del mercado nacional e internacional a acelerar sus proyectos de política de transición energética", explican los analistas políticos.

Energía limpia

Estados Unidos parece estar dirigiéndose hacia un futuro definido por la energía limpia, independientemente de quién ocupe la presidencia el año que viene. Sin embargo, el ritmo de la transición energética (y, es de suponer, la gravedad de los efectos correspondientes sobre el cambio climático) podrían cobrar un aspecto totalmente diferente bajo la administración de Biden.

Aunque los analistas creen que Biden no renunciaría al gas natural, su plan climático destinaría 2 millones de dólares a la energía renovable, mejoras en la red eléctrica, iniciativas de edificios ecológicos y otras iniciativas de energía ecológica que sustituirían a los combustibles fósiles.

US energy mix

De Biden se esperaría que "aplicara políticas propias de la era Obama, con una regulación más estricta de los gasoductos, la quema de gas y el fracking". En cuanto al sector de las renovables, el entorno regulador y empresarial le sería más favorable, según Chris Midgley, director global de análisis en Platts.

El impacto a corto plazo sobre el suministro de petróleo y gas de Estados Unidos "disminuiría en gran medida independientemente de los resultados de las elecciones, dado que el significativo número de permisos y pozos perforados sin completar suponen una garantía en caso de que se prohíba la emisión de nuevos permisos federales de perforación", declara.

También se prevé que las iniciativas políticas de Biden "aumenten el coste subyacente del gas natural de Estados Unidos (y, por tanto, incrementen el coste del GNL del país) mediante una serie de órdenes, probablemente ejecutivas, que tendrían como objetivo reducir las emisiones de metano y prohibir la concesión de nuevos terrenos públicos para explotación petrolera y gasística", añade Midgley.

Otras posibles repercusiones de la política energética de Biden:

** Biden ha declarado que crearía una Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación Climática dentro del Departamento de Energía de Estados Unidos para facilitar una comercialización rápida de tecnologías como la energía nuclear avanzada para lograr una generación de electricidad con emisiones de carbono netas de acero para 2035.

** El candidato demócrata se ha comprometido a detener la concesión de nuevos permisos de perforación en tierras y aguas federales. Semejante prohibición supondría poner en peligro 1,1 millones de barriles diarios de producción de petróleo y 3,7 millones de barriles diarios de producción de gas para 2025 si no se prohíbe utilizar los permisos existentes y operar los pozos perforados pero sin completar, según Platts Analytics. Una prohibición total a nivel federal de la actividad de perforación reduciría la producción de petróleo en 1,6 millones de barriles diarios.

** Biden ha declarado que, durante su mandato, no se construirá una nueva planta de carbón. No obstante, la última planta de carbón de gran tamaño se construyó en 2013, y actualmente no está previsto que se construya ninguna nueva.

** Es probable que se incremente los requisitos para la concesión de permisos de infraestructura de gas y petróleo, con una mayor importancia al efecto sobre el medio ambiente, incluido el cambio climático.

** Durante el primer mandato de Trump, las sanciones de Estados Unidos a Irán y Venezuela redujeron el suministro de petróleo en 3 millones de barriles diarios. Está previsto que Trump no relaje estas medidas, si bien Irán podría intentar establecer negociaciones directas.

** De alcanzar la presidencia, es de esperar que Biden se apresure en restablecer el acuerdo nuclear con Irán, que supondría el retorno de 1,5 millones de barriles diarios de exportación de Irán en un plazo de un año. Además, también se considera más probable que relaje las sanciones a Venezuela por motivos humanitarios.

** Biden no ha realizado muchas declaraciones respecto al GNL, pero, habitualmente, su planteamiento respecto al papel del gas en la política de Estados Unidos es más global e incluye la sustitución del carbón en los mercados internacionales y su influencia en las relaciones diplomáticas. Una cuestión clave es si Biden comenzaría a retirar los aranceles del 25% que ha reducido la actividad de esos contratos con los compradores de China, uno de los principales mercados en expansión para el GNL.

** Un endurecimiento de la regulación del metano durante una presidencia de Biden también incrementaría los costes de producción, pero contribuiría a la imagen del gas natural como un recurso limpio, en particular en un momento en el que Estados Unidos tiene intención de comercializar GNL en Europa y Asia.