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Arabia Saudí se enfrenta a un nuevo entorno geopolítico con Biden en la Casa Blanca

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La OPEP espera más demanda de crudo y rebaja el pronóstico de suministro de los países no miembros

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Arabia Saudí se enfrenta a un nuevo entorno geopolítico con Biden en la Casa Blanca

Lo más destacado

EE. UU. podría tomar una postura más crítica hacia la situación en Arabia Saudí

El fin del bloqueo a Catar, indicio de políticas para calmar a EE. UU.

Saudí aplica recortes voluntarios adicionales en la OPEP y en favor de un acuerdo con Irán

Dubái — La influencia de Arabia Saudí en la geopolítica mundial seguramente disminuya tras el fin de la presidencia de Donald Trump, dado que Estados Unidos comenzará a prestar más atención a las políticas climáticas, además de asuntos nacionales e internacionales de urgencia. Esta situación está llevando al reino de Oriente Próximo, que utiliza su estatus como principal exportador mundial de crudo para avanzar en sus objetivos políticos, a reubicarse en el tablero geopolítico y congraciarse con la Administración de Joe Biden cuando asuman sus cargos.

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"Estados Unidos está empezando a restarle importancia estratégica a Oriente Próximo, con una reducción de su presencia para alejarlo de sus prioridades. Ahora, hay cuestiones de mayor importancia como el este de Asia, China, India y el cambio climático, además de la OTAN", explica Jim Krane Wallace S. Wilson, profesor asociado de Estudios Energéticos en el Baker Institute de la Rice University, en declaraciones a S&P Global Platts. "Para la Administración de Biden, la pandemia y la recuperación de la economía nacional es la principal prioridad, y a continuación está la reforma del sistema sanitario".

La importancia que Biden le da al cambio climático es motivo de preocupación para Arabia Saudí, dado que causará una reducción de la demanda de crudo, que es el motor de su economía, afirma Krane.

"No es solo que Estados Unidos vaya a instaurar políticas que reducen la demanda, sino que estamos buscando sustitutos para el petróleo, lo que supone que el petróleo está perdiendo importancia estratégica. Cuando esto ocurre, los productores también pierden importancia estratégica", argumenta el profesor. "Tanto la influencia de Arabia Saudí como la de los EAU van a sufrir un descenso gradual. Es un proceso inevitable asociado a la pérdida del monopolio del petróleo como combustible para transporte".

En cuanto a sus políticas internacionales, Arabia Saudí ya ha tomado medidas que podrían considerarse de acercamiento al próximo presidente de Estados Unidos y un intento de mitigar las tensiones. El 5 de enero, el reino encabezó la sorprendente y rápida decisión de poner fin al bloqueo a Catar, después de más de tres años de completo embargo al pequeño estado del Golfo. Esta maniobra se ha considerado una señal de que Arabia Saudí está dispuesta a ceder ante la Administración de Biden para intentar mantener las buenas relaciones.

"Al poner punto final al bloqueo contra Catar, los países involucrados quizá busquen dar a entender a la futura Administración de Biden que están dispuestos a cooperar con una nueva política en Oriente Próximo cuando Biden asuma el mando, dado que está previsto que adopte una estrategia más flexible y pacífica en la región", indica en un comunicado Mohsen Tavakol, investigador no residente del Atlantic Council.

Estrategia respecto a Irán

Parece probable que se dé un aumento de las tensiones con Estados Unidos. El fin del bloqueo ha supuesto una victoria rápida para las relaciones internacionales, pero la postura de Arabia Saudí respecto a los derechos humanos seguramente también se encuentre en el punto de mira del nuevo Gobierno de Estados Unidos y probablemente sea un punto polémico de importancia.

"Creo que Estados Unidos ya no está dispuesto a seguir permitiendo que Arabia Saudí siga incurriendo en violaciones tan graves de los derechos humanos. Y van a dejárselo claro", pronostica Krane. Sin embargo, el investigador no considera muy probable que la Administración de Biden vuelva a abordar el tema del asesinato de Jamal Khashoggi. "Probablemente intenten negociar con el régimen saudí sin mencionar este tema".

En cuanto a Irán, la presión para que se restablezca el Plan Integral de Acción Conjunta sigue aumentando debido a que Teherán enriquece cada vez más uranio y hay elecciones previstas en el país este año, lo que podría llevar al poder a un Gobierno de línea más dura y antioccidental. Biden ha indicado que tiene intención de retomar el acuerdo, un plan que, de tener éxito, llevaría al desmantelamiento de varias sanciones contra Irán. A su vez, esto llevaría a que el mercado mundial volviera a contar con 2,2 millones de barriles diarios en el mercado mundial.

Sin embargo, no parece probable que Estados Unidos involucre a Arabia Saudí en posibles negociaciones respecto a un acuerdo.

"La reactivación del acuerdo con Irán es un proyecto de Estados Unidos", asegura un asesor de la industria del petróleo radicado en Europa. "Por supuesto, Arabia Saudí querría que le hicieran hueco en la negociación. Pero el acuerdo con Irán es prioritario y, si se dan otras negociaciones respecto al papel de Irán, pues la negociación sería más amplia".

Incluso en este caso y ante la inminente llegada al poder de Biden, puede que Arabia Saudí relaje su postura respecto a Irán, su enemigo declarado, lo que reduciría considerablemente las posibilidades de que se pusieran objeciones públicas al acuerdo.

La disposición de Arabia Saudí a recortar la producción por encima de lo estipulado según las cuotas de la OPEP (como, por ejemplo, el compromiso que mostró en el encuentro que la OPEP ha celebrado este mes de recortar de manera voluntaria la producción en otro millón de barriles diarios en febrero y marzo) también podría sentar la base para un acuerdo con Irán, según un consultor de la industria radicado en el Golfo.

"Tales recortes harían posible una transición sin altibajos para que Irán incremente la producción", considera el consultor. "Además, darían a la Administración de Biden más margen para negociar el acuerdo con Irán".