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ENTREVISTA: Los productores argentinos de soja no acumulan existencias pese a los obstáculos

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ENTREVISTA: Los productores argentinos de soja no acumulan existencias pese a los obstáculos

Lo más destacado

El tipo de cambio desincentiva el cultivo y la venta de soja

Los elevados impuestos a la exportación restan competitividad a la soja

Nueva Delhi — Los productores argentinos no están acumulando existencias de soja pese a los obstáculos a los que se enfrentan, como los elevados impuestos a la exportación y la firmeza del tipo de cambio, según indica Emilce Terré, jefa de Informaciones y Estudios Económicos en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a S&P Global Platts.

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Argentina es el tercer mayor productor y proveedor mundial de soja cruda y el mayor exportador de harina y aceite de soja.

A diferencia de la percepción generalizada del mercado, la BCR indica que las ventas de soja de los productores argentinos durante el actual ejercicio económico (que comenzó en abril de 2020 y concluye en marzo de 2021) se corresponde con el ritmo habitual de cada año.

"No estoy viendo que los productores argentinos acumulen más soja de lo habitual", señaló Terré en una entrevista concedida a S&P Global Platts. "Aunque las ventas han disminuido en cierta medida de un tiempo a esta parte, no se ha observado una diferencia considerable en comparación con años anteriores".

La cantidad de soja aún por vender, por ejemplo, alcanza los 8,8 millones de toneladas, mientras que durante el mismo periodo del año pasado la cifra ascendió a 9,9 millones de toneladas, explicó.

"La mayor parte de la producción del ejercicio actual se vendió por adelantado el año pasado entre agosto y diciembre, dado que la incertidumbre en torno a las elecciones de Argentina presionó a los productores de soja de Argentina a vender una proporción más elevada de la producción por adelantado".

Según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, para finales de diciembre de 2019, las exportaciones superaban los 6 millones de toneladas de ventas por adelantado para la cosecha de soja de 2019-20, muy por encima de las 588.000 toneladas de un año antes.

Desde principios de la actual campaña, las ventas de soja argentina representan casi un 70% de la producción total, en consonancia con el volumen de ventas del año pasado, indicó Terré.

El tipo de cambio

A la pregunta sobre los principales motivos por los que los productores argentinos obtuvieron en 2020 menos beneficios que sus homólogos brasileños, Terré señaló el tipo de cambio y problemas relacionados con los impuestos a la exportación.

"Desde mi punto de vista, la depreciación del real brasileño en 2020, unido a la firme demanda de China, ha creado más incentivos para que los productores cultiven esta semilla oleaginosa y exporten más, dado que las semillas brasileñas se han vuelto más atractivas para los compradores internacionales", argumentó.

La divisa brasileña ha perdido más de un 40% interanual de su valor durante la mayor parte de 2020 debido al complicado entorno macroeconómico, pero el tipo de cambio oficial de Argentina sorprendió por mantenerse mucho más estable pese a que el país está sumido en una recesión desde hace unos años, a lo que viene a añadirse una deuda externa que alcanza ya los 323.000 millones de dólares.

Por este motivo, mientras los productores brasileños lograron unas ventas récord de sus existencias de soja durante el año natural 2020, en el que además los precios nacionales alcanzaron máximos históricos, los de Argentina no obtuvieron tan buenos resultados en términos comparativos.

Además, la diferencia entre los tipos de cambio oficiales y no oficiales han desanimado al sector argentino de la agricultura de soja.

"El precio de muchos insumos que los agricultores argentinos necesitan está en dólares", indicó Terré. "Por tanto, la inflación, la incertidumbre en todo el mundo asociada a la pandemia y la diferencia entre lo que denominados el 'tipo de cambio de la soja' (es decir, lo que los productores ganan realmente de la venta de su producto tras deducir el impuesto de exportación) y el 'tipo de cambio financiero' (el tipo de cambio al que uno tiene acceso en los mercados financieros, como, por ejemplo, los bonos) contribuyen a hacer que los productores se decanten por las alternativas de inversión más prudentes", explicó.

Impuesto a la exportación

A principios de octubre, el Gobierno argentino dio orden de que se redujeran temporalmente los impuestos a la exportación de manera progresiva, lo que supuso un alivio a corto plazo para los productores de semillas oleaginosas, según Terré.

En el caso de la semilla de soja, el impuesto se redujo del 33% al 30% en octubre, tras lo que en noviembre repuntó hasta el 31,5% y para diciembre será del 32%. De acuerdo con Terré, enero marcará el retorno al nivel original del 33%.

"Hemos observado que, durante octubre, esta reducción de los impuestos resultó efectiva, y el precio nacional de la soja para los productores se incrementó significativamente", explicó.

Además de la reducción temporal del impuesto a la exportación de soja, el Gobierno también ha anunciado una reducción de los impuestos a las exportaciones de aceite de soja y harina de soja.

En el caso de los productos de soja, el impuesto se redujo del 33% al 28% en octubre, pasó a ser del 29,5% en noviembre y del 30% de diciembre, tras lo que enero volverá a un 31%.

Según la ejecutiva, esta reducción de los impuestos también ha resultado efectiva porque la industria registró más ventas de exportación de semillas de soja crudas y productos de soja durante el mes de octubre.

Por tanto, cabe deducir que los elevados impuestos a la exportación de soja argentina suponen una carga adicional para los productores del país en comparación con los de Brasil, expuso.

La BLC calcula que las ventas de soja de Argentina podrían disminuir durante los próximos meses debido a nuevos obstáculos.

"Para las existencias de soja que quedan para la campaña actual, en un entorno en el que los precios siguen aumentando y sin encontrar resistencia y con la incertidumbre fruto de la situación macroeconómica causada por la pandemia del coronavirus y las condiciones de sequía inducidas por La Niña durante los próximos meses, el proceso de toma de decisiones [en las ventas de los productores] seguramente sea más conservador que nunca", añadió.